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miércoles, 18 de junio de 2014

CAPITULO XVI


¿Un trío fuera de control?…

La semana pasa volando, Leo al final logra concretar el negocio con la agencia de Los Ángeles, lo único malo de todo esto es que debe viajar a su sede principal próximamente. Unos días atrás Cynthia, Kate y yo nos reunimos con la excusa de ir a comprar nuestros respectivos atuendos para la inauguración del restaurante de James, aunque eso hicimos, lo verdaderamente importante es ultimar algunos detalles para la sorpresita que le tenemos preparada a Kathleen.

Admito que disfruto mucho nada más de imaginar la situación, aunque también debo oponerme a ciertas ideas de mi alocada amiga la Srta. Miller, pues si es por Kate y ella las cosas se nos saldrían de las manos. ¡Estas dos mujeres juntas son un peligro!

Ha llegado el día de la apertura del local del afamado Chef Owen, me siento algo nerviosa, Leonardo no parece darse cuenta o simplemente lo deja pasar, quizás se lo atribuye a la fiesta como tal, en la cual como es de esperarse estará atiborrada de periodistas y paparazzi, él sabe lo mucho que eso me desagrada.

Para la ocasión he decidido usar un sencillo pero elegante vestido largo straples en tono gris claro, con un pequeño adorno en la parte del busto, el cabello lo llevo recogido en un sencillo moño, zapatos de tacón peligrosamente altos con cartera a juego, maquillaje lo mas natural posible. Me siento cómoda con la imagen que veo en el espejo.




Mi amado esposo, se ve elegante en ese traje negro, corbata del mismo color y camisa blanca, se ha dejado la barba de unos días, que le da un toque sexi sin llegara  ser descuidado. El traje lo define a la perfección, sencillo pero de una manera exquisita. Hecho a la medida, se ajusta a su tonificado cuerpo de manera excepcional. No creo que alguna vez me canse de admirarlo.



Me pierdo en sus ojos, en la sensualidad que reviste su mirada, por su cara puedo decir que a él le ha ocurrido lo mismo. Sin perder contacto se acerca sigilosamente, con la pasión y el deseo brotando de cada poro de su piel. Se detiene frente a mí sin decir una sola palabra, me toma de la cintura acercándome a su cuerpo, sus labios apenas rozando los míos.

- Te ves hermosa nena – expone Leo en un susurro – jamás me cansaré de admirar tu belleza, que me roba el aliento y me deja sin palabras.

- Me has leído el pensamiento – confieso después de algunos segundos – no importa lo mucho que te vea, no puedo tener suficiente de ti…siempre quiero más.

- Igual yo Tati, igual yo.


Al bajar me extraña que no vayamos directo al estacionamiento, en su lugar salimos por la entrada principal, me giro desconcertada viendo a Leonardo con la interrogante plasmada en mi rostro, él únicamente me da una pícara sonrisa en respuesta, toma mi mano depositando en ella un beso. Pero no me dice nada, suspiro resignada y me dejo llevar.

Salimos al exterior del edificio, estoy sorprendida de ver un hermoso auto blanco, pero no cualquier carro, un Maybach, ¿qué cómo conozco su nombre? Simple, por la cantidad de veces que he tenido que ver las películas Transformers, en una de ellas, la tercera si mal no recuerdo, sale uno igual de color blanco, como el que se encuentra frente a nosotros.



El chofer hace el amago de ir a abrirme la puerta, pero mi esposo lo detiene con un movimiento de cabeza y alzando su mano con la señal universal de stop. Galantemente me ayuda a subirme al auto, no sin antes darme un pequeño beso en los labios, antes de bordearlo para sentarse a mi lado.



El interior del coche es igualmente hermoso y muy elegante, los asientos de un brillante cuero blanco, al igual que el techo, puertas, piso…todo es hermosamente blanco. Entre los asientos hay un par de copas plateadas junto a una fría botella de champagne. Ya después que Leo se acomoda en su asiento, rompo el silencio.



- ¿Y todo esto a qué se debe? – indago mientras señalo con mi mano el lujoso carro que nos esta llevando a la inauguración.
 
- Me pareció buena idea – contesta evasivamente Leonardo

- ¿Por qué será que no te creo nada? Tú nunca haces nada sin un propósito, algo te traes entre manos Sr. D’Lucca, a mi no puedes engañar.

- ¡Exactamente! esa es una de las razones, quizás la mas importante de todas – dice de manera seductora con un brillo especial en su mirada – no pongas esa cara nena…

- Necesito que me ilumines, estoy un poco perdida aquí Leo…

Me callo de repente porque empiezo a entender cual es uno de sus motivos, si no está manejando sus manos estarían libres para… ¡Claro!  Siento que me ruborizo hasta más no poder. ¡Este hombre es incorregible!

 - Por tu sonrosada cara creo que ya lo has captado, pero también quise darte un momento diferente – dice mi pervertido marido mientras llena las copas con la burbujeante bebida -  tengo algunas sorpresas para ti hoy, la noche apenas comienza. Brindemos por ello.

No me esperaba nada de esto, el auto, el champagne…pero de nuevo, así es el hombre con quien me casé y de quién estoy completamente enamorada. Es detallista, romántico, galante, pero sobre todo sabe muy bien mover sus cartas para hacerme caer rendida a sus pies, tampoco es que necesite de mucho trabajo para eso. 

A medida que nos acercamos al lugar, puedo ver la aglomeración de autos, me alivia al ver que no somos los únicos que tienen uno con chofer, hasta algunas limusinas puedo divisar. Esta es una apertura por todo lo alto. Al llegar a la puerta un elegante hombre nos abre las puertas para ayudarnos a descender y entrar por la alfombra roja al local.  A lo largo de ella hay al menos una docena de fotógrafos disparando sus flashes como si de una entrega de premios se tratara y delante de ellos estuvieran los más afamados artistas.

Una amable anfitriona revisa nuestras invitaciones y nos da algunas indicaciones para que posemos para las fotos y luego nos explica como llegar hasta nuestra mesa. Al mal tiempo buena cara, como en otras oportunidades sonrío ante unos ya conocidos periodistas de la farándula, que de inmediato nos reconocen, saludan y piden de manera atenta tomarnos algunas fotos.

Al terminar con los paparazzi seguimos nuestro camino. En la parte alta de la entrada del restaurante en una hermosa caligrafía en tonos rojos y naranjas se encuentra el nombre del lugar Flamboyant Saveur. Al ingresar me sorprende la maravillosa decoración. Una pared revestida con piedras blancas, un precioso mueble de cuero rojo y una mesa baja nos da la bienvenida. Al fondo se puede observar las mesas con sus respectivas sillas del mismo color carmín, el cual predomina en el ambiente, dándole un toque elegante y pasional. Diferentes lámparas modernas descienden del techo otorgándole la iluminación perfecta.



Unos meseros se acercan con bandejas llenas de copas con champagne para agasajar a los invitados, mientras esperamos ansiosos la llegada de nuestro amigo y anfitrión, el gran chef Owen y su esposa. Estamos conversando con unos conocidos, al menos hay algunas caras familiares, haciendo que estos eventos de los cuales aun no me acostumbro se hagan más amenos.

Como si alguien me llamara volteo a la entrada del local, para ver con una sonrisa en mis labios la llegada de mi amiga. Cynthia se ve preciosa con su vestido largo, de encaje negro con un fondo de color piel, zapatos y cartera a juego. Su elegancia  y belleza natural no necesita de mucho más. Levanto la mano haciéndole señas para que se acerque.



- ¡Hola guapos! – saluda mi hermana del alma alegremente dándonos besos y abrazos.

- Ey Miller, estás hermosa – dice Leo a la vez que toma una copa de la bandeja del mesero que en ese momento pasa por nuestro lado para entregársela a la recién llegada -  

- Gracias D’Lucca, pero no eres mi tipo, además sabes que no me gustan los hombres casados – bromea en respuesta.

- Nada pierdo con intentarlo – finaliza mi esposo otorgándole un guiño

- OK, si quieren los dejo solos – finjo estar molesta – ya de igual forma ni me están prestando atención – amago con irme, pero los fuertes brazos de mi amor me toman por la cintura apretándome a él.

- ¿A dónde crees que vas, nena? – pregunta Leonardo en mi oído, haciendo con ese simple acto que me estremezca, además que sentir en mi espalda su firme pecho no es que sea de mucha ayuda.

- Dándoles algo de privacidad – digo como señalando lo obvio

Los tres estallamos en risas, para cualquiera que nos ve y nos escucha sería una situación rara e incómoda, pero hay tanta camaradería y complicidad entre nosotros, la confianza es lo que nos sobra. Conozco a Cynthia y confío plenamente en ella, se que jamás haría algún movimiento hacia Leo. Además como se ha cansado de repetirlo, no es su tipo. Por otro lado Leonardo le tiene un cariño inmenso a mi amiga, la ha acogido bajo sus brazos como la hermana menor que nunca tuvo y siempre quiso. Es incapaz de verla con otros ojos, confío en el con los ojos cerrados, por mas bromas que le haga tratando de coquetearle, sólo es un juego.

Escuchamos alboroto en la entrada, nos informan que están llegando los esposos Owen. Nos acercamos para asi poder darles la bienvenida a nuestros amigos. Apenas se bajan de la limusina, los flashes de las cámaras prácticamente se vuelven locos, todos quieren una buena foto de ellos. Kate luce impactante con un vestido asimétrico por debajo de la rodilla, de arabescos color plata y un fondo beige claro. Zapatos a juego, una coqueta cartera de pedrería, pero lo que mas me llamó la atención desde un principio es la impresionante gargantilla con forma de serpiente plateada que lleva enrollada en su cuello. Su esposo James se ve elegante con su tuxedo negro y camisa blanca.



Se acercan y saludan pacientemente a varios de los invitados que se encuentran ya en el lugar. Al cabo de una hora más o menos logran llegar hasta donde estamos. Después de brindar y felicitarlos por la inauguración, el chef Owen personalmente nos da un pequeño Tour por el local. Es mas grande de lo que en un principio creí, cuenta con varios ambientes.



Todos están decorados de manera elegante y sencilla, en uno las sillas blancas contrastan con las mesas de madera oscura, al igual que algunas de sus paredes con sus tonos tierra; en otro de ellos las sillas son de color rojo, las mesas con elegantes y delicados manteles blancos. Hay una barra bar con algunas mesas, pero donde solo puedes tener algún aperitivo que acompañe tu bebida, en este ambiente predomina el color dorado, a juego con el marrón. Cuenta con un área VIP alejada del resto del local, una solitaria mesa en el centro junto con sus sillas te da la privacidad necesaria para algún momento especial. La cocina es sencillamente espectacular, como es de esperarse es muy amplia con decoración en acero inoxidable, en donde varias personas ya están en su labor preparando algunos platillos que de seguro no tardaremos en degustar.




Regresamos a la fiesta, pues como es de esperarse todos quieren felicitar y compartir con el anfitrión. Kate se queda un rato con nosotros mientras James debe inspeccionar unos detalles en la cocina. Leonardo esta conversando con algún cliente con el que coincidió aquí. Por lo que aprovechamos el momento para hablar sobre nuestro pequeño de esta noche, ella aún no ha llegado, así que me pregunto si realmente vendrá.

- Ya todo está listo, el mesero sólo esta esperando que se le indique – dice Cynthia sacándome de mis pensamientos – ¿cuadraste todo en la cocina, Kate?

- También están esperando que les avise – es su respuesta – únicamente falta mi querida hermana – no paso por alto la ironía en su voz pero aún así, hay algo que no me cuadra.

Mis dos compañeras ríen en complicidad, pero con algo de maldad en sus ojos. Lo que hace sentirme más nerviosa de lo que ya estoy, pues si bien Kathleen no es para nada una mansa corderita, tampoco estuve de acuerdo con ciertas ideas que tenían en mente estas dos, pero ahora viéndolas así, temo lo que puedan haber inventado.

- ¿Quién de ustedes dos me va a explicar que carrizo hicieron? – las veo de manera acusatoria esperando una respuesta

Luego de unos minutos ninguna de las dos emite sonido alguno, lo que confirma mis sospechas, algo mas hicieron a parte de lo que anteriormente habíamos cuadrado.

- ¿Se piensan quedar calladas y no decirme nada? – trato de no levantar mucho la voz, pero de verdad estoy enojada, justo cuando Cynthia va a abrir la boca para responder llegan James y Leo a interrumpirla.

Respiro profundo, intentando calmarme, porque los nervios y yo no somos buenos juntos, menos si Leonardo esta cerca, no sabré disimularlo, y la verdad lo menos que quiero es que se entere de todo este asunto. Demasiado tarde.

- ¿Nena, te sientes bien? – cuestiona mi esposo algo preocupado.

- Si claro, amor ¿por qué lo dices? – en mi mente estoy ahorcando a éstas dos por ponerme en aprietos

Me estudia por unos minutos, toma un sorbo de su trago, que ahora es whisky. No deja de escrutarme con esos ojso maravillosos, como si quisiera leerme el ama, lo que me pone aún más nerviosa. En silencio, niega con su cabeza, pero se gira y continua conversando con James, respiro aliviada. Pero volteo a ver a Cynthia con los ojos entrecerrados, para demostrarle lo furiosa que estoy, ella solo me gesticula un lo siento mientras se encoje de hombros. Pero que ni piense que esto se va a quedar así.

Después de saborear y probar algunos aperitivos que nos han estado trayendo los camareros. Nos indican que ya es momento de sentarnos para la cena. Pero antes que podamos movernos un hombre acompañado de una hermosa chica se acerca a nosotros. James al verlo lo abraza con lo que parece mucho cariño.


- Pensé que no vendrían – les dice el chef mientras besa en las mejillas a la joven.

- Ya sabes como es papá cuando se refiere a ti James, a ultimo momento logro escapar de su reunión, nos montamos en un avión, apenas si tuvimos chance de ir al hotel cambiarnos y aquí estamos – dice la muchacha abrazando a Kate   

- No podíamos faltar – dice el elegante hombre recién llegado.

- Disculpen – dice mirándonos – les presento a Thomas O’Connor y su hermosa hija Megan, ellos son Leonardo D’Lucca, su esposa Tatiana y  una amiga en comun Cynthia Miller – explica mientras nos señala a medida que nos ha mencionado.

                                                                 Thomas O'Connor

- Es un placer -Leo inmediatamente estira su mano, al igual que lo hacemos nosotras.

Hay dos cosas que no puedo dejar pasar por alto, la primera es como cambio la cara del Sr. O’Connor cuando mencionaron el apellido D’Lucca, fue como si le sacaron el aire al golpearlo en el estomago, inmediatamente se compuso, pero se que algo apareció en su mirada rabia, dolor ¿temor? Aunque fue tan rápido que ahora me pregunto si lo imagine…lo segundo es que la cara de Megan me es conocida, como si la hubiera visto en otro lugar, algo en ella me es familiar. Así que no me contengo y le pregunto.

                                          Megan O'Connor

- Disculpa Megan, pero tu cara se me hace conocida ¿Nos conocemos de algún lugar?

- No – dice velozmente, pero lo que me sorprende al igual que a todos, no es solamente que quien responde es Thomas cuando fue a su hija a quien le hable, sino el tono y la manera como lo dijo – No lo creo, mi hija se fue de Miami cuando tenía unos tres años y apenas hoy, con veinte, es que ha vuelto.

- Papá no me fui – dice rodando los ojos - como lo acabas de explicar apenas tenia tres años, tú te fuiste, así que me llevaste contigo – no hay reproche en sus palabras, mas bien es como si jugara con su padre.

- Papa, papata…es lo mismo dicho de otra manera – el tono en su voz se suaviza con solo mirar a su hija, a quien se nota adora.

Ya olvidado el incomodo asunto, continuamos hablando, resulta que el Sr. O’Connor es un grandioso abogado que reside en New York, donde abrió uno de los mejores bufetes del país. Megan por su parte, no siguió los pasos de su padre, actualmente está estudiando arquitectura, lo cual mezcla con su otra pasión que es el modelaje, en el cual de seguro tendrá un excelente futuro, es muy hermosa, pero esos ojos no dejo de pensar que ya los he visto.

Degustamos una rica cena, que en realidad ha sido más comida de lo que en realidad puedo comer, un plato superando la exquisitez del otro, la fama que tiene el chef Owen la tiene muy bien merecida. Estamos sentados esperando nos traigan el postre, cuando veo entrar a Kathleen por la puerta del local con una amplia sonrisa, creyéndose reina del mundo, lleva un vestido de encaje negro corto, su cabello en ondas suelto. Lo admito es una mujer bonita, todas las miradas que atrae así lo confirman. Un chico con bandeja se acerca a ella inmediatamente ofreciéndole una bebida, lo que me extraña de la situación es que no es champagne como lo hicieron anteriormente, sino algún colorido coctel.



Volteo justo en el instante en que Kate y Cynthia intercambian nuevamente esa mirada de complicidad corroborando así, lo que suponía mas temprano, éste par algo hizo. No tengo la oportunidad de decir algo pues alguien del personal de seguridad se acerca, mis nervios aumentan considerablemente, miro nuevamente hacia mis amigas, las tres sabemos lo que está por ocurrir. El hombre le susurra algo a James a quien de inmediato le cambia la cara, se tensa y veo como aprieta la mandíbula, con su mirada escanea el lugar hasta que sus ojos se posan en su cuñada. Se levanta de ipso facto, la rabia emana de su cuerpo y es cuando realmente me doy cuenta que hemos metido la pata.

Un Dios mío se escapa de mis labios, llevo mis manos que ahora están temblando a mi boca intentando acallar las palabras que acabo de pronunciar, rogándole a todos los Santos que lo haya dicho lo suficientemente bajo para que nadie me escuchara. Pero por su puesto la suerte no puede estar siempre de mi lado, y claro que mi amado esposo, que siempre esta pendiente de todo me escuchó.

- ¿Ahora si me vas a explicar qué es lo que esta pasando Tatiana? Has estado nerviosa desde temprano, esas extrañas miradas entre ustedes tres, no creas que no me he dado cuenta, lo he dejado pasar, pero ya no más nena, habla – su voz es pausada pero autoritaria.

Me siento como una adolescente pillada por su profesor  copiándose en un examen, no logro disimular el pánico que se ha instalado en mi cuerpo, Cynthia parece notarlo, hace un intento por salvarme o al menos darme algo de tiempo, pidiéndome que la acompañe a los sanitarios, pero Leonardo de tonto no tiene nada.

- Discúlpanos Miller, pero Tatiana y yo estamos en medio de algo – le dice de manera cariñosa, aunque su voz es tajante y no da chance a réplica.
 
Mis ojos se van directamente a James que ya se acerca a donde esta Kathleen hablando tranquilamente sin saber lo que se le avecina. Me remuevo inquieta para afrontar a mi enfurecido esposo.

- ¡Que demonios! – Por la expresión y el comentario del Sr. D’Lucca, tengo la certeza que ha seguido mi mirada - ¿Tú…ustedes sabían de esto? – cuestiona señalándonos

Pero ni siquiera nos da chance de responderle cuando se levanta, no camina ni un metro en dirección a James y Kathleen cuando regresa a la mesa

- Pero claro que las tres están metidas hasta al fondo en todo este asunto, parecen tres chiquillas jugando a ser grandes, sin mediar las consecuencias de sus actos.

Dicho esto se va, dejándonos como un trío de niñas reprendidas por sus padres. Avergonzadas hasta la médula pues todo este regaño se hizo delante del Sr. O’Connor y su hija. No me atrevo ni siquiera a levantar la mirada, pero después de un instante mi curiosidad puede mas, quiero saber que va a pasar. Además que unas mujeres aquí presentes me deben una explicación.

- Kate y Cynthia me acompañan por favor…

- Sra. D’Lucca no se moleste, mi papá y yo les daremos algo de privacidad – me interrumpe Megan poniéndose de pie

                                     Megan O'Connor

- Gracias, pero por favor llámame Tatiana, eso de Sra. es muy formal, además tampoco soy tan vieja – le respondo con una sonrisa tratando de aligerar el ambiente – y disculpen todo esto…

- No te preocupes Tatiana – expresa el Sr. O’Connor – pero les voy a dar un pequeño consejo, colóquense su ropa de niñas grandes porque lo que les viene es candela – lo medita unos segundos y al final dice - no se si deba contarlo pero James pidió, no mas bien exigió a todo su personal que de ninguna manera permitieran la entrada a nadie de la familia Reynolds, quería evitarte un mal rato Kate, ese hombre te ama.

- Thomas, yo – la pobre Sra. Owen intenta decir algo pero no hay palabras.

Después de quedarnos solas, las tres estamos en silencio por unos cuantos minutos. Hasta que recuerdo que si vamos a hacerle frente a esto debo saber que mas hicieron estas dos. El plan principal se basaba en mandarle una invitación a Kathleen, una original, que se mando a hacer con la misma gente, solo que con algunos cambios, como la hora de la misma; de esa manera cuando llegara ya todos estuvieran presentes, o al menos la mayoría. Y sería más vergonzoso para ella, pues cuando se acercara el personal de seguridad al ver que no esta en la lista asumirían que falsifico la invitación y la echarían del lugar.  

Es una tontería, pero para el carácter tan altivo de Kathleen seria un fuerte golpe a su estúpido orgullo. Pero claro ellas no podían solo dejarlo así. Lo peor de todo es que me apena pensar que Kate se haya dejado llevar por Cynthia, porque de seguro sea lo que fuera que planearon, mi alocada amiga es la autora intelectual.

- Por favor me podrían explicar que más tramaron ustedes dos – exijo

- Algo que dejara a esa zorra indispuesta por algunas horas, así que mas le vale que se largue pronto – dice Cynthia sonriendo como si nada estuviera pasando, no le digo nada, únicamente la miro haciendo una seña con la mano para que continúe hablando – digamos que la bebida que le ofrecieron estaba algo cargada

- Cynthia no estoy para tus juegos explícame ¿qué hiciste?

- Yo fui la de la idea, Tatiana. Conozco a mi hermana y como se cree el ombligo del mundo, sabía que no rechazaría un coctel, con tantos ojos puestos en ella – explica Kate – así que mande a preparar un coctel especial con un poco de laxante

Las miro boquiabiertas, pero no puedo dejar de reír, ellas se suman y las carcajadas atraen más de una mirada a nuestra mesa. Pero la verdad no me importa, ya todo esta hecho, ahora solo queda aguantar el chaparrón como quien dice. Ni cuenta me doy que Megan esta de nuevo en nuestra mesa.

                                  * * *

Mientras al otro lado del restaurante…

- Sr. Sánchez, buenas noches. ¿Puedes explicarme que está sucediendo? – pregunta James a uno de los hombres de seguridad

- Buenas noches Sr. Owen estoy tratando de hacerle entender a la Srta. aquí presente que debe retirarse, pues es una fiesta privada y no está en la lista de invitados.

La cara de Kathleen es de de completa confusión al ver a James, de seguro es a quien menos espera encontrarse no solo aquí en el restaurante, sino en Miami. Pero le toma apenas unos segundos volver a su actitud arrogante.

- Vaya, vaya, pero mira a quien tenemos aquí, nada mas y nada menos que a Jamie – saluda usando su tono mas sarcástico - Pero cuéntame de ti ¿eres el jefe de camareros o algo así? – se burla con desfachatez



- Srta. por favor le voy a pedir que abandone las instalaciones, no quiero escándalos, pero tampoco le permito que le falte el respeto al…

- No te preocupes por eso Ricardo, estoy acostumbrado a estas cosas y nada de lo que ella diga me afecta – lo interrumpe el chef restándole importancia

- ¿Quién demonios se creen ustedes dos par de don nadie, acaso tienen idea de quien soy, lo importante que es mi familia y mi apellido? tú si que lo sabes – dice con aire de suficiencia señalando a James – pero para refrescarte la memoria soy Kathleen Reynolds y exijo hablar con un gerente, o mejor aún con el dueño o chef del lugar.

- Sr. Owen de verdad lo lamento, no sabía que ella…que ustedes…– el pobre Ricardo no encontraba las palabras se hallaba demasiado contrariado al escuchar el apellido de la joven pues entendió que existe alguna relación con la esposa de su jefe, pero lo que verdaderamente lo confunde es que según la carpeta con fotos de las únicas personas que tenían completamente prohibido ingresar al local, la cual se les había entregado a todo el personal de seguridad, estuviera la foto de ella. Pero nunca podría cuestionar sus decisiones, menos delante de una extraña, al menos para él, pues era obvio que el chef y la Srta. petulante no eran desconocidos entre si.

- Así que quieres hablar con el chef ¿se puede saber que le dirías si lo tuvieras enfrente? – pregunta el Sr. Owen disimulando la sonrisa que pelaba por asomarse, si ella supiera se decía una y otra vez

- Hablo con el dueño del circo no con los payasos – expresa Kathleen mofándose nuevamente.

Ni termina de decir la última palabra cuando su cara se contrae demostrando así que esta sintiendo algún tipo de dolor, como acto reflejo se lleva una de sus manos al estómago, respira profundo una y otra vez, pues asume que el malestar que esta sintiendo de repente se debe al mal rato que estos dos hombres le están haciendo pasar. Tan distante de la realidad.

                                        *  *  * 

Me levanto para ir a los sanitarios, esta vez de verdad, no para chismear con las chicas, así que me voy sola y las dejo en la mesa conversando. Al regresar veo como Cynthia se va directo a donde están Kathleen y James, noto que Leonardo está cerca, pero no ha intervenido, es más dudo mucho que si quiera se hayan dado cuenta que esta por allí. Todo sucede tan rápido que no da chance de impedírselo. Me extraña cuando se acerca a Leo y le dice algo al oído, él inmediatamente voltea a verme con gesto de preocupación y rápidamente camina donde estoy, mi amiga se gira y me guiña un ojo, y es cuando entiendo que lo que sea que le expresó a mi esposo lo hizo para alejarlo y ella poder actuar, confirmado quiero matarla.


Resignada observo como se acerca al lugar donde están Kathleen y James, por la cara que ha puesto esa mujer no esta muy contenta de ver a Cynthia.



Gracias por siempre estar alli para mi S.M.


A mis fieles amigas y lectoras gracias a ustedes tambien por su paciencia, darme su apoyo y comprension.
Nos vemos dentro de dos  miercoles, el 3 de Julio donde si Dios quiere regularizaremos las publicaciones una cez a la semana.
BESOS






miércoles, 21 de mayo de 2014

Capitulo XV


Vaya trío que se formó…


Las cosas van mejorando, ya el abuelo tiene un par de semanas en casa, todo parece indicar que su estadía en el hospital no dejó secuela alguna que lamentar, únicamente  el mal humor del nonno quien se ha visto obligado sí o sí a guardar reposo. No es como si tuviera alguna otra opción de todas formas, él esta rabiando como muchachito chiquito, pero de nada valen sus protestas, es lo que toca y punto.

En el apartamento estamos haciendo unas mínimas remodelaciones, cambiando algunos muebles, todo a ritmo acelerado pues ya en cuestión de cinco o seis días, se va a llevar a cabo la cena de bienvenida al capitán Meyers y a los esposos Owen a quienes también extendimos la invitación. Cynthia esta deseosa de finalmente conocer a Kate, aunque le he repetido infinidad de veces que es una buena chica, ella aún tiene sus dudas.

Las cosas entre Leo y yo van de mil maravillas, gracias al cielo no nos hemos topado nuevamente con la insufrible  de Kathleen. Las relaciones con mi suegra están igual, a penas si intercambiamos alguna que otra palabra de cordialidad, pero al menos sus comentarios sarcásticos y ácidos no han aparecido en el ambiente, y eso ya es ganancia. Entre Leo y su madre… es difícil de explicar, aun no logran limar todas las asperezas cada quien se mantiene firme en su postura y no quieren dar su brazo a torcer. Cuando mi suegro hablo conmigo, me pidió estuviera tranquila, que ellos encontraran la manera de solventarlo, además me comunico que apoyaba a Leonardo, pero me pidió encarecidamente no lo mencionara delante de su esposa pues no quería echarle mas leña al fuego. Lo entiendo esa mujer Emily Stone es de cuidado. Aun no logro comprender como dos personas tan diferentes se la llevan bien, definitivamente polos opuesto de atraen.

Después de un largo día de trabajo llego al apartamento súper cansada, sin ánimos de nada, únicamente acurrucarme en mi lugar favorito al lado de mi esposo. Apenas estoy abriendo la puerta del frente cuando mi celular comienza a sonar con la melodía A partir de hoy indicándome que es el hombre de mi vida quien llama. Me apresuro a pasar para poder atenderlo.

* Hola amor * saludo cariñosamente
* Hola nena ¿Qué tal tu día, ya estás en casa? *
* Justo estoy entrando…agotada, añorando una cama y unos brazos que adoro ¿Y tú ya vienes en camino? *
Se hace un silencio, por un momento creo que se ha cortado la comunicación pero, aunque es apenas audible escucho a mi esposo suspirar.
* ¿Leo, estás allí? *  pregunto confundida
* Estoy aquí, ya en cinco estoy llegando*
* ¿Qué sucede amor?* duda por un segundo pero igual responde
* Tengo una cena de negocios, nada formal pero de verdad quería me acompañaras. Estos últimos días apenas si nos hemos visto…!demonios! deberíamos estar de luna de miel, viajando, disfrutando…* su tono demuestra su total frustración
* Leo…* intento calmarlo, pero me interrumpe
* Estoy llegando nena, ya nos vemos*
* Aquí te espero…y Leo*
* ¿Si?*
* Te amo*
* Yo más* dice antes de colgar

Me adelanto a la habitación para dejar mi cartera, me quito los zapatos para dejarlos en algún lugar en el camino, ya luego los guardaré en su puesto. Suspiro un par de veces, estoy agotada sí, pero nada que una ducha rápida no pueda solucionar. A paso veloz me voy al baño, ya dentro abro el agua y la gradúo a la temperatura adecuada, mientras me voy desvistiendo apresuradamente. Pocos minutos después estoy frente al espejo secándome y repasando mentalmente mi ropa, seleccionando rápidamente lo que me pondré para la cena.

Recuerdo las sabias palabras de mi madre, así que me decido por un vestido corto negro, siempre te hacen quedar bien, pues solo necesitas algo de accesorios, que en este caso opto por unas pulseras y zarcillos a juego. Me maquillo sencillo, unos taconazos cerrados y listo. Estoy terminando de peinar mi cabello que llevo suelto cuando oigo ruido fuera y escucho a Leo hablar conmigo mientras entra a nuestra habitación.

- Tati, solo pase a darte un beso de buenas noches pero debo irme si no…- se queda callado al verme




- ¿Todavía está en pie la invitación de la cena? – pregunto

- Dijiste estabas cansada – dice a la vez que camina lentamente hacia mi

- Y lo estoy, de hecho me encantaría estar acostada allí – apunto hacia nuestra espléndida cama – pero no más de lo que quiero estar a tu lado, el lugar es lo de menos si es contigo – confieso encogiéndome de hombros

- Nena – susurra Leo ya pegado a mi boca, me aprieta a su cuerpo mientras me regala un beso, de esos maravillosos que te dejan sin aliento y te hacen flaquear las piernas …el cual respondo con el mismo ímpetu – también me muero por quedarme pegado a tu cuerpo, demostrarte lo mucho que te amo con mis labios, mis caricias…

- La noche apenas empieza Sr. D’Lucca – lo incito – mientras mas rápido terminemos con el dichoso compromiso, mas rápido podremos volver para que me muestres todo lo que me prometiste unos segundos atrás.

Salimos directo al local que se encuentra ubicado en Biscayne Boulevard, el restaurante Zuma se especializa en comida japonesa contemporánea, actualmente es la sensación en Miami pues la fama que precede al chef es grande. Cuenta con un ambiente informal y divertido, donde si no tienes reservación puedes llegar a esperar mas de dos horas para encontrar una mesa disponible, pero conociendo a mi esposo, ya eso está resuelto desde hace rato. Aunque no soy amante de la comida japonesa como tal, hemos ido varias veces y adoro el salmón teriyaki que allí preparan.






Al entrar al restaurante nos atiende una amable anfitriona, quien nos guía a nuestra mesa luego de decirle sobre la reservación. No tenemos que esperar mucho cuando llegan nuestros invitados, me complace saber que soy la única mujer, pues de los tres hombres que llegan, dos van acompañados por un par de chicas, para hacer un total de siete comensales.

La conversación fluye de manera natural, los caballeros son dueños y fundadores de una importante agencia de modelaje. Tienen sede en Los Ángeles, pero han decidido expandirse, comenzando por Miami, por lo que están estudiando que el grupo contable D’Lucca trabaje en sus números. Cuentan que han tenido algunos problemas con ello en la oficina principal, por lo que también se maneja la opción de que se incluya en el contrato. Las chicas por supuesto son dos modelos hermosas pero igualmente simpáticas, una de ellas se caso hace un año, la otra nos comenta entre risas que están en la etapa de citas.

Después de comer, degustar unos cócteles y una pequeña discusión por el tema de la cuenta, la cual no hubo forma de impedir que la pagara Leonardo, nos invitan a tomar unos tragos en un local que esta sólo a unas dos manzanas de distancia, amablemente declinamos, pero prometemos que en otra ocasión nos unimos a ellos. Pautan una reunión mañana en la tarde para finalizar las cláusulas del contrato.

- Gracias por acompañarme Tati – dice  Leo mientras vamos camino a casa

- Pasamos un rato agradable, tampoco es un sacrificio -

Es pasada la medianoche cuando llegamos al estacionamiento del edificio. Leo estaciona el carro, apaga el motor pero no hace algún movimiento para salir del auto. Me quito el cinturón de seguridad para girarme y preguntarle que ocurre cuando de manera inesperada coloca sus manos en mis mejillas, acercando nuestros rostros hasta que puedo rozar mi nariz en la suya. Sin dejar de mirarme con esos hermosos ojos, como si con ellos quisiera decirme todo lo que lleva en su interior, bien expresa el dicho que los ojos son los espejos del alma.

Sin esperar un segundo más Leonardo acerca nuestros labios para fundirnos en un beso pasional, que va subiendo de temperatura, frenesí y necesidad. Sin darme cuenta estoy sentada a horcajadas sobre mi esposo. Sus manos viajan de mi cuello hasta mi espalda baja haciéndome estremecer y gemir en su boca de puro deseo. 



Esto de llevar vestido es una ventaja que sabiamente usa Leonardo a su favor, sus manos recorren el interior de mis muslos, haciendo arder cada parte por donde sus dedos han tocado. Escucho el sonido de un auto y la realidad me golpea rápidamente.

- Leo – susurro débilmente, pero al parecer no lo suficientemente fuerte para me que me escuche, pues continúa con su labor, haciéndome olvidar de momentos porque si quiera pensaba en detenerlo ahh si estamos en el carro, parados en el estacionamiento de nuestro edificio, por lo que llamo nuevamente – Leo…debemos parar

Esta vez estoy segura haber pronunciado claramente y lo suficientemente fuerte como para que me escuche, pero hace caso omiso de mi llamado. Lo que me da a entender que si me escuchó la primera vez, sólo que decidió ignorar mi voz. Su mano acaricia mi punto mas sensible, sobre mi sopa interior y cualquier rastro de coherencia en mis pensamientos se va al traste. Mis gemidos llenan el silencio en el interior del vehiculo, acompañado por nuestras respiraciones agitadas y los gruñidos de deleite que emite Leo.

- Déjate llevar nena, los vidrios son lo suficientemente oscuros para impedir que alguien nos vea – expresa Leo entre besos - al menos que grites demasiado fuerte nadie sabría que estamos aquí, en mis brazos estás segura, siempre lo estarás.  

Eso es todo lo que necesito para encerrarme en la burbuja lujuriosa que mi esposo nos está brindando, mientras sus labios y lengua reclaman mi boca, chupando, mordiendo, saboreando cada rincón de la misma. Sus manos no se detienen mientras una roza y juega con mis doloridos pechos, la otra acaricia ese lugar sensible entre mis piernas, llevándome cada vez más alto, introduce un dedo en mí haciéndome tensar cada vez mas, sabiendo que la liberación se encuentra cerca, y que una vez que llegue será apoteósica.

Minutos después descanso sobre su torso, mientras nuestras respiraciones vuelven a su ritmo normal. Leo no deja de acariciar mi espalda con movimientos lentos y calmados. Me separo de su pecho para poder mirarlo a la cara, cuando siento su potente erección debajo de mí. Sintiéndome audaz, rápidamente deslizo una de mis manos entre nuestros cuerpos, y así poder tocarlo.

- Tengo algo entre manos que necesita mi atención – expreso coqueta mientras acaricio lentamente toda su longitud.

Leo gime entusiasmado por mi acción, cierra los ojos y descansa su cabeza en el asiento. Continuo con mis movimientos, solo que esta vez soy mas atrevida y meto la mano directamente en sus pantalones para así poder sentirlo sin ropa de por medio. Esto parece sorprenderlo pues inmediatamente levanta su cabeza, para fijar sus hermosos ojos en mí. Me acerco para dejar un sendero de besos desde la comisura de sus labios hasta su cuello pasando por su mandíbula, la cual mordisqueo a mi antojo. Parece disfrutar cada una de mis atenciones, pues sus caderas se mueven al compás del ritmo marcado por mí. Automáticamente sus manos viajan a las mías, presionándome más contra él.

- Por más que este disfrutando de todo lo que me estás haciendo, y Dios sabe que es así – dice Leo con su voz mucho mas ronca, cargada de deseo – mejor subimos a casa, tengo una promesa por cumplir, y aquí estamos un poco limitados de espacio para lo que tengo en mente.

Me da un beso en la frente y así nos quedamos unos segundo más, saco mi mano, la cual inmediatamente lleva a sus labios para posar un tierno beso en la palma de la misma. Regreso a mi asiento, aplaco un poco mi cabello, que parece como recién follado quizás por eso es lo que le sucedió. Me giro para ver como mi esposo acomoda a su amigo dentro de sus pantalones nuevamente. Sale del auto, se dirige a mi puerta para ayudarme a salir. Aliso mi vestido y nos encaminamos hacia al ascensor.

Apenas entramos en la habitación Leonardo no me da chance alguno de si quiera protestar cuando ya sus manos están por todo mi cuerpo, y su boca demandando la mía. Me levanta de manera que mis piernas están envueltas en sus caderas. Con paso firme se dirige a nuestra cama, pero a escasos pasos de ella, bajo mis pies posándolos en el suelo. Por la cara de mi marido puedo afirmar que esta sumamente confundido.


Aun si pronunciar palabra alguna, comienzo a desvestirlo, comenzando por aflojar el nudo de su corbata, dejándola abierta para continuar con los botones de la camisa, uno tras otro hasta que su torso queda desnudo frente a mi, apenas rozando su piel deslizo la tela por sus brazos hasta que caen al suelo, Leo expulsa lentamente el aire contenido, dejándose hacer sin apartar los ojos de los míos. Lo dejo allí de pie, me acerco a donde ese encuentra el iPod en su base, rápidamente muevo mis dedos sobre la pantalla, hasta que encuentro la canción que busco, le doy play para regresar donde mi amado esposo me espera, justo en el mismo sitio donde lo deje.

Nuevamente me paro delante de el, puedo ver la expectativa en su rostro, sus ojos cargados de deseo pero asimismo el desconcierto en ellos, si bien hemos disfrutado de muchas experiencias sexuales fabulosas, siempre ha sido él quien toma la iniciativa y el mando. Esta vez le he quitado la batuta, aunque estoy nerviosa también hay algo que me impulsa a continuar. Sin pensarlo mas, no sea cosa que pierda el impulso, lo beso con pasión, mis manos viajan a su cuello, mientras que las suyas se posan en mis caderas, ejerciendo una fuerte presión, que sin ser dolorosa ciertamente se hace sentir.

Me separo jadeando en busca de aire, continúo repartiendo besos por su mandíbula, cuello, hasta llegar a su pecho, lo oigo suspirar pesadamente, lamo sus oscuros pezones, alternando entre uno y otro, chapándolos suavemente, recordando como él hace lo mismo con los míos, e inmediatamente ansío tener su boca sobre mí, paso mi lengua através de su torso, por lo que su agarre en mi se afianza, levanto mi mirada a su rostro, observo maravillada como mi hombre tiene la cara echada hacia atrás con los ojos cerrados, pero como si sintiera su mirada fija esos hermosos ojos que me cautivan en mi, le doy un beso justo en el ombligo, entendiendo mis intenciones lentamente me suelta. Continúo bajando hasta llegar al borde su pantalón. Me arrodillo delante de él, llevo mis dedos a la hebilla de la correa, cuando siento sus manos sobre las mías.



- Nena – dice en un susurro, intentando detenerme lo que es imposible.

Haciendo caso omiso a su pedido silencioso, retiro cariñosamente sus manos, para continuar desabrochando su cinturón, desabotono el pantalón, bajándolo solo un poco, haciendo lo mismo con sus boxers, lo beso en el vientre lo más bajo posible sin tocar su prominente erección.



- Tati no es …no tienes… - su voz entrecortada, y la imposibilidad de elaborar una coherente oración son todo el impulso que necesito para proseguir y llevar a cabo mi plan.

Sin pensarlo dos veces, ni darle chance de que me lo impida, tomo su miembro erecto para introducirlo en mi boca. Con mis manos en su base comienzo mis movimientos, chupando toda su longitud, saboreándolo, descubriendo nuevas sensaciones así como que a pesar de la dureza, que ya conocía a la perfección, es suavemente calido y sedoso. Dejándome llevar por el deseo de brindarle el mayor placer al hombre parado delante de mi, prosigo, con mi lengua lo recorro una y otra vez, él mueve sus caderas con movimientos precisos, sus manos en mi cabeza me guían, sus jadeos ahogados me alientan, paso mi lengua por su punta y lo escucho gemir fuertemente

- Tati, nena detente…- sin mayor esfuerzo me levanta, haciendo que nuevamente enrede mis piernas en sus caderas sujetándome por las nalgas – te amo preciosa, mas que a mi vida.

Sin darme chance a decirle un yo también asalta mi boca, gustosamente le devuelvo el beso, apretándome mas a su cuerpo, necesitando sentir su contacto. Ni cuenta me doy en que momento me quita el vestido, ni cuando termina de despojarse de su ropa, lo próximo que sé es que estamos desnudos y su cuerpo sobre el mío. Comienza a besarme, para descender por mi cuerpo, de la misma manera que minutos tras lo hice yo con el suyo.

Hacemos el amor de la manera mas especial posible, con cada caricia resiento amada, adora, venerada. Estamos desnudos uno frente al otro, intentando recobrar el aliento después de que juntos alcanzáramos la liberación, aún con el corazón latiendo acelerado susurro las palabras que momentos atrás no pude.

- Yo también te amo Leo, eres quien le da sentido a mi vida.

- Nena….tú eres todo lo que siempre quise, no corrijo, eres eso y más, mucho más.

Acostados frente a frente, sin poder dejar de mirarnos, Leonardo alcaza las sabanas, para cubrir nuestros cuerpos desnudos, me acerca a él, besando mi cabeza y acariciando mi cabello, por lo que reposo mi cabeza en su pecho, escuchando como late su corazón al compás del mío…minutos después caigo rendida en un tranquilo sueño.


Me despierto con una tonta sonrisa pegada en mi rostro, abro los ojos buscando a mi esposo, quien claro ya está levantado, pues me encuentro sola en la inmensa cama. Escucho unos sonidos provenientes del baño, por lo que asumo está aseándose. Cierro los ojos un momento, para repasar en mi mente la noche anterior, aunque no tengo punto de comparación, puedo asegurar que Leo es un excelente amante, al menos a mi parecer. Siempre es tierno, delicado, dedicado, sin dejar de ser pasional, posee una sensualidad innata, su manera de mirarme, como si me idolatrara. Su cuerpo es espectacular, no es exageradamente formado, pero si perfectamente definido.

Instintivamente llevo los dedos a mis labios recordando como es sentir su…su…ni siquiera puedo nombrarlo pero bien que lo saboreaste, tonta, fue una experiencia nueva y maravillosa que ansiosamente anhelo repetir, cierro los ojos y muerdo mi labio con fuerzas.

- ¿Cuánto por tus pensamientos Sra. D’Lucca? – expresa Leo desde la puerta del baño interrumpiendo mis lujuriosos pensamientos

En seguida abro los ojos, siento como mis mejillas se inundan de un brillante color rojo, como si fuera una pequeña a la cual han atrapado haciendo travesuras, rápidamente bajo la mirada, intentado fallidamente esconder mi colorido rostro, pues la risa de Leonardo no se hace esperar, no en tono burlón sino mas bien una que implica complicidad.

- No tienes que avergonzarte por recrear en tu mente nuestros encuentros sexuales, y más si han sido tan intensos y espectaculares como el de anoche – dice Leo tomándome la barbilla para que pueda verlo – yo siempre lo hago – confiesa tranquilamente

Nos quedamos mirando a los ojos por lo que parece una eternidad, el ambiente en nuestra habitación cambia de inmediato, se vuelve pesado, lleno de una tensión sexual, como si anoche no hubiéramos estado uno en brazos del otro. Todo pierde importancia, lo único que se logra escuchar son las respiraciones y nuestros corazones latiendo con tanta fuerza que parece que en cualquier momento se nos saldrán de nuestro pecho como caballos desbocados. Leo me levanta, de manera que estoy arrodillada frente a el que aun esta de pie al lado de la cama, uniendo nuevamente nuestros corazones y cuerpos en uno solo.



Después de una maravillosa sesión de sexo matutino, estamos desayunando entre risas. Hacemos planes para almorzar juntos, bajamos juntos hasta nuestros autos, ahii nos despedimos y cada uno emprende su camino hasta su lugar de trabajo. El suyo en Consultores D’Lucca and Burke ubicado en el Southeast Financial Center, que se encuentra en Biscayne Boulevar. Es un rascacielos impresionante, elegante y muy lujoso, con una moderna arquitectura que cuenta con 233 metros de altura, unos 55 pisos de oficinas, 15 de estacionamiento. D’Lucca and Burke ocupa 5 niveles para albergar todo su equipo, aunque se están en negociaciones para ampliar su espacio.



Por mi parte, trabajo para Asesores Contables y Asociados ubicados en la 1540 Brickell Tower, en la misma avenida. El edificio posee 165 metros de altura, 40 pisos de oficinas. A diferencia de mi esposo, sólo contamos con un piso donde están ubicadas las oficinas. Me encanta trabajar allí, el ambiente es fresco, dinámico y activo, ético y responsable sin la rigidez del formalismo. Pero lo más importante el lugar que tengo me lo he ganado a pulso, por mi trabajo y no por mi apellido.



Ese es un tema que sigue siendo delicado entre Leonardo y yo, pues cada vez que lo abordamos entramos en conflicto, él quiere que vaya a trabajar con su firma, no entiende que no quiero ser la Sra. D’Lucca esposa de uno de los dueños, me gusta ganarme las cosas por mí misma, no que me las den en bandeja de plata.

                            * * * * * * 

Estoy súper emocionada pero a la vez nerviosa, hoy es la cena con el Capitán Meyer, así como con los esposos Owen, también vendrá Cynthia y por su puesto el nonno que ya está totalmente recuperado, aunque aún le insistimos en llevar las cosas con calma. No he podido hablar con él sobre la causa de su malestar, cada vez que toco el tema lo evade de una manera brillante. Los hombres D’Lucca son tercos de nacimiento, lo llevan en la sangre, eso seguro. Tengo todo listo en la cocina, comida, postre, bebidas. El apartamento luce precioso, con algunas flores aquí y allá.

Al llegar Leonardo nos dirigimos a la habitación, para alistarnos, únicamente debo vestirme y maquillarme, pues me di un largo y relajante baño de espumas. Como es una cena informal opto por un sencillo pantalón negro, un sweater color mostaza. Mi esposo entra directo a ducharse, solo tenemos unos veinte minutos antes que lleguen nuestros invitados, conociendo al Sr. Angelo D’Lucca llegará puntual como siempre, y Nicholas Meyers de seguro lo hará también, así que no hay tiempo para arrumacos, por mas ganas que tengamos.



Luego de vestirnos, rápidamente bajamos a la sala tomados de la mano, mi esposo viste casual con unos jeans, camiseta blanca cuello en V y una chaqueta, pero luciendo igualmente hermoso y sexi, no creo que me llegara a cansar alguna vez de admirarlo. El timbre me saca de mi ensoñación, con un beso liguero y un pequeño guiño Leo se dirige a recibir a nuestros invitados, tal como lo predije los primeros en llegar son el nonno y Nic, después de saludarlos con un caluroso abrazo, nos sentamos en la sala, mientras mi servicial esposo va a la cocina en busca de algo para tomar.




Después de un pequeño brindis, iniciamos una amena conversación,  entre risas escuchando las anécdotas de estos viejos amigos, nuevamente llaman a la puerta, en esta ocasión me levanto a darle la bienvenida a quien esté del otro lado. Me sorprendo cuando al abrir la puerta observo a Kate y Cynthia sonriendo como si se conocieran de años, cuando veo detrás de ellas diviso a James volteando los ojos en un gesto de exasperación.

                                         James y Kate Owen

- ¿Puedes creer que llegamos hace más de quince minutos pero estas dos se instalaron en el lobby hablar cual comadres? – Dice el chef Owen señalando a mis dos amigas – Hola linda – me saluda con un beso en la mejilla.

- Hola James -  lo abrazo y señalando hacia dentro del apartamento reindico que entre

- Ustedes son imposibles, pobre James – les digo con fingido enfado mientras las abrazo – hagan el favor de pasar cotorras – las acuso y las tres inmediatamente soltamos una carcajada.

                                    Cynthia Miller

No necesito mas confirmación, se que nos las llevaremos muy bien, seremos un gran trío.

Kate me entrega algunos regalos que nos trajo de su viaje, así como un pen drive con fotos de todos aquellos lugares a los cuales no pudimos ir. Me asombra cuando también le da un regalo al nonno y otro a Cynthia, definitivamente esta chica es especial, nada que ver con su hermana.

La velada pasa entre risas, historias, chistes. Le comento a James lo nerviosa que he estado pues no es fácil cocinar para un chef tan reconocido, admito que busqué su nombre en Internet y me asusté aún más, ese hombre sabe lo que hace en la cocina, hasta le confieso que estuve a punto de pedir la comida a algún restaurante cinco estrellas con premios de cocina.  Él solo me abraza y me tranquiliza diciéndome que Kate no es muy diestra en la cocina, más sin embargo, todo lo que se hace con amor sale bien; me explica que le gusta comer sencillo, quizás porque siempre se encuentra entre platos exquisitos y muy gourmet.

Pasamos al comedor a degustar el menú que preparé para la ocasión, medallones de lomito con una salsa de fresas, acompañado con puré de papas y vegetales. De postre un sencillo y casero pie de limón con helado de vainilla. Al final de la comida, todos me felicitan, incluso James, quien pregunta cuanto cobro por darle lecciones a Kate, de quien enseguida recibe un golpe en el brazo como reprimenda.

Los esposos Owen nos indican que la semana siguiente  tienen la inauguración del restaurante, nos entregan invitaciones VIP a todo los presentes, explicándonos que cuentan con nuestra presencia para el evento. Por supuesto todos confirmamos que allí estaremos acompañándolos.

Nos dirigimos de nuevo a la sala para continuar con la velada, le indico a las chicas que me sigan, mientras que los cuatro hombres se quedan charlando. Cynthia propone irnos a la cocina, así pueden ayudarme a recoger el desastre, de nada vale mis negativas, pues ya las dos mujeres tienen platos y vasos en las manos, resignada las sigo uniéndome a la operación limpieza. Después de dejar la mayoría acomodado, lavaplatos lleno, logro convencerlas de sentarnos a tomarnos un rico té de frutos rojos.

- ¿Puedo preguntarte algo Kate? – indaga Cynthia, lo cual es raro en ella, normalmente dispara y luego averigua

- Pos supuesto – responde ella con una sincera sonrisa

- En realidad son dos cosas, primero ¿Cómo te sientes sabiendo que nuevamente vas a encontrarte con tu familia, con tu hermana después de lo que hizo? -

Kate suspira un par de veces, toma un poco del liquido que reposa en su taza, como buscando la fuerza necesaria para poder hablar, por lo que decido ayudarla, no me gusta verla así con ese dilema

- No tienes que responder si no quieres…- digo tomándole la mano.

- Tranquila – responde Kate devolviéndome el apretón – sólo que es difícil, ¿saben? Tengo sentimientos encontrados, no puedo negar que mi familia me ha hecho falta todos este tiempo – hace una pausa, en la que Cynthia y yo no hacemos nada, necesita su tiempo y debemos respetar eso - pero me duele… aún lastima la manera como me trataron, no supieron entenderme, ni siquiera nos dieron una oportunidad. Además la distancia que nos separaba era misma de aquí para allá, que de allá para acá. Ellos tampoco hicieron anda por contactarme en todo este tiempo – dice encogiéndose de hombros - ¿Cuál es la segunda pregunta? – le expresa a Cynthia

- ¿Qué opinas de invitar a tu hermana a la inauguración? – cuestiona cautelosa

- No creo que sea buena idea flaca – intervengo de inmediato – sabemos como es Kathleen, y no creo que sea justo hacer un espectáculo en un momento tan significativo y con tanta gente importante alrededor.

- Justamente, porque sabemos como es ella puedo afirmar que primero muerta que hacer el ridículo por armar un show ante la alta sociedad, si no lo hizo en tu boda menos aquí – explica la Srta. Miller, y por la sonrisa que esconde puedo jurar que no trama nada bueno.

Kate de inmediato voltea a verme como preguntando ¿qué sucedió el día de tu boda?, hago un movimiento negativo con la cabeza

- Cuento largo…otro día -  le prometo.

Pasan unos minutos en que ninguna de las tres dice nada, cada quien con sus pensamientos y sus ideas. Hasta que Kate se levanta deja la taza vacia sobre la encimera de cocina y se gira

- Chicas creo que ya sé lo que vamos a hacer – expresa con una sonrisa, que si no la conociera diría que es maquiavélica.

- Te apoyo – afirma Cynthia sin siquiera saber de que se trata. Pero a quien engaño, no se necesita decir nada para saber que lo sea que Kate esté pensando, de seguro no le va a gustar a su querida hermana.

Las dos me miran impacientes, esperando mi respuesta. Por lo que no me queda más, también me pongo de pie.

- Está bien, cuenten conmigo, pero desde ya les digo que los chicos allá – señalo hacia la sala – no van a estar muy contentos.

Las dos se encogen de hombros y se ríen… vaya trío el nuestro

 ¿Dios en qué embrollo me he metido?


S.M. Thank you


Amig@s les tengo un pequeño anuncio, desde hoy los capítulos serán publicados cada quince días, no me gusta quedarles mal y ya he venido fallando algunos miércoles por lo que de momento esta es la mejor solución.
Tan pronto solucione todo por acá volveremos todas las semanas, besos y gracias por siempre estar allí.

Las quiero J