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miércoles, 22 de enero de 2014

Capitulo VII



                                                      
Dudas, miedos e incertidumbres…



Estoy sentada en el borde de la cama, recuperándome de las palabras de mi esposo. Intento levantarme de mi sitio pero Leo me lo impide, se agacha delante de mi sin dejar de mirarme a los ojos, sube un poco mi vestido saca uno de mis zapatos, comienza un maravilloso e incitante masaje, que va desde los dedos, pasando por mi pantorrilla hasta llegar un poco mas arriba de la rodilla, para descender dejando un reguero de besos de regreso al lugar donde empezó.

Al llegar a mi pie lo coloca en el suelo para apoderarse del otro y hacer lo mismo que hizo con el anterior, subir con el roce de sus manos y bajar con el de sus labios. Estoy perdida en la inmensidad de sus hermosos ojos, ninguno de los dos dice nada, solo con la mirada logramos transmitir lo que sentimos en este instante.

Al finalizar con mi otra extremidad, se levanta lentamente me tiende una mano, en silencio me guía hasta un hermoso sillón que hay a un costado de la cama. Me da un galante beso en la mano, se coloca detrás de mí. Sutilmente comienza a quitarme la ropa, no sin antes besar y acariciar mis hombros.

Desliza suavemente el cierre hasta llegar a mi cintura, nuevamente esta frente a mí para ayudarme a salir del vestido. Sus ojos me examinan de arriba a bajo haciéndome ruborizar, se acerca a mi cuerpo lenta y sensualmente. 

- No tienes nada de que avergonzarte Tati, eres hermosa – pronuncia con su voz ronca, que me hace delirar

- Aún no me acostumbro a esto – expreso refiriéndome a mi desnudez

- Lo sé –

Se acerca a la mesita de noche, sacando un pequeño control blanco, teclea unos botones, al instante la luz de la habitación desciende, para únicamente brindarnos una tenue iluminación.

- ¿Mejor? – pregunta sin dejar de observarme aun en la penumbra. Solo logro asentir – he esperado este momento desde que te conocí, muero por hacerte completamente mía

- Siempre he sido tuya Leo, desde aquella conferencia nunca ha habido nadie mas…y nunca lo habrá – expongo con los sentimientos a flor de piel

- Nadie masNunca…

Y con este último enunciado nos fundimos en un ardiente beso. Caricias van y vienen, el único sonido que se escucha en el cuarto es el romper de las olas y el jadeo de nuestras respiraciones. En contra de mis deseos me separo de mi esposo, haciendo un esfuerzo sobre humano logro mascullar

- ¿Amor donde esta el bolso que tenía en la habitación?

- ¡No te preocupes! Todo está aquí nena – responde y continua besándome

- Lo necesito…es parte de la sorpresa que te mencioné antes – le explico

Leo suspira, abre una puerta que ni había visto, en realidad no he podido detallar nada, solo a este hombre maravilloso. ¿En qué momento se quito la ropa quedando sólo en boxer? Dios si que esta bueno, como lo amo...

- Aquí esta Tati – me saca de mi ensoñación

- ¡Gracias! ¿El baño? – pregunto señalando otra puerta. Él afirma con un pequeño gesto – ya vuelvo, no vayas a ningún lado – trato de sonar coqueta

- Aquí espero como un niño bueno – indica tratando de aguantar la risa – demasiado bueno – dice muy bajito ya después que he entrado.

- Te escuché - grito desde el otro lado de la puerta

Ahora si las risas de mi marido se hacen escuchar, como me gusta saberlo feliz.

Empiezo a buscar desesperadamente el hermoso regalo que me dio Cynthia para mi “noche de bodas”, hago un desorden de ropa hasta que lo encuentro, lo aprieto fuertemente contra mi pecho, suspiro unas cuantas veces para calmar mis crecientes nervios, si bien no soy virgen, tampoco soy una gran experta.

En realidad esa era mi intención, esperar hasta después de casada, después de mucho meditarlo decidí  comentarlo un día con Leonardo me explico que eso no era ningún problema, que él sabría esperar hasta que estuviera lista, y si era después de casarnos pues que así sería.

Una vez que salimos a cenar y luego a dar un paseo, al llegar a mi apartamento, no sé de dónde saque el valor para invitarlo a subir pero lo hice, él dudoso acepto, quería respetar mi decisión de esperar, con acciones como ésta se lo ponía difícil, muy difícil.

Al llegar a mi piso, la incertidumbre estaba plasmada en la cara de mi entonces prometido, pero yo no tenía dudas, estaba decidida, quería estar con él, ya era dueño de mi corazón, era el momento de entregarle mi cuerpo. Ni hablar que fue maravilloso, fue eso y más. Hoy día no me arrepiento de haber tomado esa decisión.

Volví a respirar profundo alejando los buenos recuerdos así como mis nervios. Me quité las medias, pues era lo único que llevaba puesto, ¿cuándo me quito mi corsé y ropa interior este hombre? Definitivamente tiene mucha experiencia. Muevo mi cabeza tratando de no ir a “ese lugar” en este momento, si pienso mucho con cuantas mujeres ha estado… ¡NO! olvídalo, no importa el pasado, sólo el presente que vivimos. Éste amor que sentimos el uno por el otro, es a ti a quien escogió, es a ti a quien quiere a su lado…y en su cama.

Con éste pensamiento me visto rápidamente, además sólo es una diminuta braga, una casi transparente bata, decido salir descalza.
Abro la puerta y allí está mi amado esposo, únicamente en ropa interior con una copa en la mano, al mirarme lentamente deja su bebida en la mesita al lado de la botella. Respiro profundo e intento ir a su encuentro.




- No- susurra- déjame admirarte – indica a la vez que lentamente viene hacia mi – eres como un ángel mi bella Tati

- ¿Cómo un ángel Leo? – pregunto insegura ante su declaración

- Tienes razón, eres un ángel – se acerca a mi sin tocarme- Dios debe haber perdonado mis errores al ponerte en mi camino, sólo así explico que estés en mi vida – me acaricia la mejilla delicadamente con una mano mientras con la otra me toma de la cintura para acercarme a él

- Estoy en tu vida porque te amo, eres un hombre maravilloso, siempre lo has sido, únicamente estabas en el camino errado, además es una ventaja para mi – declaro mientras mis manos vagan por su pecho

- Ahh si, me podrías explicar cómo es eso? – dice juguetón

- Fácil…ellas – refiriéndome a las “mujeres” con quien ha estado- les tocó lo verde y a mi lo maduro

- Eres una tramposa ¿sabías?

- ¿Yo? – me hago la indignada- para nada, quizás si hubiera llegado a tu vida antes, también me hubiera tocado lo verde y hoy otra…

- No Tati – me impide continuar – si hubieras llegado antes a mi vida…esto no cambiaría, me enamoraría de ti e igual serías mi esposa, no se trata de tiempo o lugar, sino de ti, eres y siempre serás tú

Me abraza, emprende una lenta pero divina tortura de besos y caricias, sin separarnos nos acercamos a la cama donde sutilmente me posa, apoyado sólo en sus codos. Comienza a jugar con mis labios, mi lengua, para continuar con mi cuello. Roza mis pechos sobre la delicada tela, gimo en respuesta, allí se entretiene un rato hasta que satisfecho continua su descenso hasta mi vientre, pasa su lengua por mi ombligo lo que me hace gimotear, al llegar al húmedo y necesitado centro de mi ser, ya no soy dueña de mis actos, el magníficamente hace de las suyas, antes de darme cuenta alcanzo mi liberación gracias a su ávida boca. 

Sin darme tiempo a reponerme de un primer maravilloso orgasmo, se deshace de la poca tela que cubre mi cuerpo, me besa, siento mi sabor en sus labios, con una certero movimiento esta dentro de mi, llenándome con todo su ser, nos movemos al unísono, al compás del ritmo del nuestro amor, profiriéndonos palabras llenas de pasión, hasta que bajo un sinfín de jadeos, culminamos juntos satisfechos, extasiados.

Ya cuando nuestras respiraciones se calman, nuestros corazones se apaciguan, Leo se acuesta acomodándome a su lado para poder abrazarme como si no quisiera dejarme ir, me acaricia una y otra vez, hasta que no soy consciente de nada, caigo rendida en un profundo sueño.

No se cuanto tiempo ha transcurrido, si muchas o nada mas algunas horas, hago un gran esfuerzo para abrir los ojos para darme cuenta que me encuentro sola en la cama. Me espabilo un poco, entonces escucho ruido proveniente del baño, me levanto tapando mi desnudez con la sabana y me dirijo al lugar donde asumo se encuentra mi amado esposo.

- ¿Se puede?- pregunto dando unos pequeños golpes a la puerta

- ¡Por supuesto, amor! Adelante - responde Leo abriéndome la puerta para mostrarse en todo su esplendor como Dios lo trajo al mundo. 
   
Me quedo en la puerta admirándolo, ¿qué hice tan bien para merecer a un hombre tan espectacular?

- Soy un hombre casado, así que le agradezco no me mire de forma tan descarada, mi mujer es muy celosa! – afirma muy divertido

- Una mujer afortunada su esposa

- No tanto como yo – indica acercándose a mi para darme un beso y rodearme con sus brazos - ¿cómo dormiste preciosa, descansaste?

- ¡De maravilla! También soy una mujer felizmente recién casada- le sigo el juego- Mi esposo me agotó de tal manera que creo en vez de dormir caí en un coma profundo.

La carcajada por parte de Leo no se hace esperar

- Me alegro que así haya sido. Estoy preparando la bañera. Después bajaremos a comer algo, si quieres podemos ir un rato a la playa o dar una paseo, lo que prefieras – sugiere

- La playa esta bien. ¿Tienes mucho tiempo en pie, Por qué no me despertaste? – lo cuestiono

- Apenas un rato, se que estabas agotada, por lo que baje a ordenar la comida, luego a preparar el baño para cuando te levantaras estuviera todo listo

- Bien pensado amor.

Nos metemos en la hermosa bañera llena de espuma, que más bien parece jacuzzi, el ambiente esta impregnado con un fresco olor a frutas tropicales, nos posicionamos uno frente al otro, tomo el jabón y la esponja, con delicadeza lavo cada parte de su cuerpo, igualmente como luego el lo hace con el mío, las caricias que en un principio son inocentes, van subiendo de tono.

No hay parte de mi anatomía que no mimara con un suave roce, poco a poco siento como mi piel arde y no precisamente por la temperatura del agua, mis manos recorren su humanidad prodigándole atenciones a todos  sus rincones, nos perdemos en la inmensidad del momento, haciéndonos uno solo al instante de alcanzar el clímax.

Quedamos abrazados, él detrás de mi, yo recostada sobre su pecho con mi cabeza apoyada en su hombro, conversamos, reímos, nos relajamos, hasta que empezamos a sentir frío ya que el agua ha perdido toda la calidez.

Salimos de la tina, nos secamos entre mas besos y arrumacos, en el cuarto compruebo el buen gusto de mi esposo a la hora de vestir, la ropa que encuentro en mi equipaje es perfecta, como si yo misma la hubiera guardado, reconozco algunas prendas, otras son simplemente nuevas. Opto por un sencillo traje de baño rojo de dos piezas, con un vestido playero negro, pulseras de colores, me recojo el cabello, brillo labial y estoy lista!



 Ni cuenta me doy que mi amado hombre esta admirándome desde el otro lado de la habitación, no se cuanto tiempo lleva allí observándome como si quisiera devorarme. A través del espejo lo veo acercarse a mí.

- Muero de hambre – expongo de inmediato, sino del cuarto no salimos

- ¡Yo también! – dice sin dejar de mirarme de manera lujuriosa

- No me refiero a “esa” comida – manifiesto con una amplia sonrisa

- Podría comerte en el desayuno, almuerzo, cena, merienda y nunca tendría suficiente de ti – explica mientras me levanta – pero tienes razón –suspira- bajemos antes que no salgamos en todo el día de este lugar

Comemos entre risas y besos, Leonardo me comenta que ha quedado para que cenemos con mi familia esta noche, ya luego estaremos dos días más en esta casa, para luego partir a Miami. Desde allá continuaremos con nuestra luna de miel.

- ¿No me piensas decir más nada?- quizás logre sacarle alguna información  extra sobre nuestro próximo destino.

- Nop, ya te dije lo que necesitabas saber. Ahora salgamos de aquí, antes que te lleve de regreso a la habitación y te tenga a ti de merienda – propone dándome una juguetona nalgada.

- ¡No me quejaría!

- No me provoques Tati, No me provoques - me advierte divertido

Pasamos el resto del día en la playa, nos refrescamos en el mar, paseamos, por supuesto no faltaron los intensos besos, caricias. Ya al finalizar la tarde, decidimos regresar para descansar un poco antes de ir a la cena.




La comida ha sido excelente, Leo opta por un acogedor restaurante cerca del mar, nos reunimos con mi abuela, mama, Valeria, mi Tío Álvaro y Cynthia. Les decimos adiós entre lágrimas, abrazos y buenos deseos. Mi corazón esta dividido entre la tristeza de dejar a mi gente, la alegría y emoción de comenzar una nueva etapa en mi vida junto a la persona que amo.

Los siguientes dos días resultan maravillosos, playa, sol, paseos, comidas, besos, caricias, pero sobre todo muchas horas de buen sexo, hacemos el amor de mil maneras y en mil lugares. Leo cumple su amenaza de no salir del habitación un día…¡lo cual me ha encantado!

Al llegar a Miami, nos espera una de las asistentes de la oficina, la Sra. White, quien me atendió aquella vez que decidí llamarlo cuando comenzó nuestra historia. Se encargo de todo, y cuando digo todo, es porque trae nuevas maletas llenas de cualquier cosa que necesitemos para el siguiente tramo del viaje, el cual consiste en un hermoso crucero por el caribe, mas playa y sol, ¡lo que más me gusta!

                                                                      Sra. Diana White

- Pensé en alquilar un yate, hacer el viaje por nuestra cuenta, pero supuse que te disfrutarías mas hacerlo en un crucero, en algún momento me lo mencionaste, así que Sra. D’Lucca, otro deseo concedido.

- Gracias! Esto es maravilloso – expongo señalando el inmenso barco que tenemos en frente



- Son veintiún días de viaje, en los cuales visitaremos Cayo Hueso, San Juan (Puerto Rico), Islas Vírgenes (EEUU), St. Johns (Antigua), Castries y Soufriere (Santa Lucia), Curazao, Aruba, Isla Caimán, Bahía Mahogany (Honduras), Santo Tomas (Guatemala), Costa Maya (Mexico) y regresamos a Florida, pero al desembarcar continuamos con nuestra luna de miel – me explica Leonardo.

- Guao amor, ¡sabes que eres lo máximo! – Digo al mismo tiempo que lo abrazo y lo beso – después del crucero iremos a…- dejo incompleta la oración, esperando él la termine

- Sorpresa – es su única respuesta

- Nada pierdo con intentar – expongo como excusa 

- Si te portas bien, consideraré darte algunas pistas- propone coqueto

- Oh, verás lo buena que puedo llegar a ser cuando me interesa – confieso guiñándole un ojo y caminando en dirección al inmenso barco ante un asombrado Leo

Siento la risa de mi esposo que viene caminando detrás de mi. Confirmamos lo referente al embarque, dejamos el equipaje para que lo lleven a nuestro camarote. Por ser VIP no tenemos que esperar mucho, menos aun hacer cola alguna. Entramos directo, nos recibe el capitán junto con algunos de sus oficiales.

- Bienvenidos a bordo Sr. y Sra. D’Lucca. Un honor tenerlos aquí, que nos hayan escogido para pasar parte de su luna de miel- nos recibe cordialmente dándole un apretón de mano a mi esposo, a mi como todo un caballero me da un beso en el dorso de la mano

- Gracias Capitán! – Respondemos Leo y yo al unísono

- Suban a sus camarotes, en un rato más nos reuniremos. Leonardo un gusto volver a verte – agrega con un fuerte abrazo.

- El gusto es mío Nic, el viejo te manda saludos

OK, ¿estos dos de dónde se conocen?, porque el capitán es mucho mayor que Leo, de seguro ha viajado en mas de una oportunidad y por eso…..entonces caigo en cuenta que no es un viaje especial para él como es para mi, pues dudo mucho que las veces anteriores viniera solo. Es que lo mato, al llegar a la habitación, lo lanzo por la borda, no se salva ni que…

- Un placer señora D’Lucca, cualquier cosa que necesite no dude en avisarme- ofrece el capitán trayéndome de regreso, mis pensamientos me tenían lejos

- Muchas gracias – respondo lo mas cordial, tratando de sonreír, pero estoy que echo chispas

Uno de los oficiales nos indica el camino para llevarnos a nuestro cuarto, vamos en silencio, lo cual agradezco no quiero armar un espectáculo delante de todos y si Leonardo me dice cualquier cosa, voy a explotar.

Llegamos, el chico abre la puerta, paso veloz murmurando un “gracias”, el muchacho le explica ciertas cosas a mi esposo que no logro escuchar pues sigo directo al baño, aunque no se donde queda, tampoco le he dado chance de decirlo, total no es que me voy a perder aquí adentro, ni que fuera tan grande.

Yo y mi bocota, claro no alquiló un Yate privado, pero si pagó por una habitación, que más bien parece un apartamento, cama king, sala, terraza, el baño es súper espacioso, todo esto es inmenso! ¿También se quedaría en estos camarotes? Por mas que lo intento no puedo dejar de preguntármelo.



Ahora que hago, tampoco es que voy a  pasarme el viaje encerrada en el baño, o molesta con él, bueno eso si debería, pero sinceramente no se podría. Me lavo la cara una y otra vez, quizás el agua fría me ayude a aclarar mis ideas. Leonardo me pregunta un par de veces si me encontraba bien, le conteste con “ujum” en ambas oportunidades, no queda convencido porque puedo oír maldiciones y murmuraciones por lo bajo, pero al menos funciona, ha dejado de molestar.

¿Cómo un viaje que inicia de manera tan maravillosa se convierte en esto? Yo encerrada en el baño, mi esposo en la habitación contigua, no está bien. Respiro profundo un par de veces, pidiéndole al cielo me dé un poco de coraje para enfrentarlo sin ceder tregua. Cierro los ojos y salgo.

Miro para todos lados, no veo a mi esposo por ninguna parte, quizás se canso esperarme, se fue, ¿de verdad se fue?

- ¿Estás bien, nena? – Pregunta sobresaltándome – me tenías preocupado- intenta abrazarme, yo sencillamente no puedo así que me alejo.

Leo está extrañado por mi reacción, tiene el ceño fruncido, pasa sus manos por su cara, claro gesto de frustración y confusión.
- ¿Tatiana, qué esta pasando? – cuestiona preocupado

- Ni siquiera pudiste…- no puedo terminar la frase y ya estoy hecha un mar de lagrimas, esto es demasiado para mí.

- Hey ¿qué sucede princesa, por qué estas así? ¿Te sientes mal? – puedo notar un tono de angustia en su voz.

Pero no puedo, por más que quiera sencillamente las palabras no salen de mi boca, cada vez que lo intento sólo consigo sollozar mas, me abrazo a su pecho y lloro…

- Amor me estoy poniendo nervioso, ¿estás enferma, qué ocurre? Me di cuenta apenas subimos que tu semblante cambió, sé que te mareas, pero creí… – guarda silencio, lo oigo suspirar - si quieres nos vamos nena, no importa donde lo único que quiero es estar contigo.

Esas palabras me hacen llorar más, pero a la vez me confunden ¿y si me precipité al juzgarlo? mis dudas...me limpio rápidamente las lagrimas, me separo de su abrazo y le pregunto.

- ¿Por qué me trajiste aquí?

- Porque sé lo mucho que te gusta el mar, tus ganas de hacer un crucero… ¿qué ocurre, por qué lo preguntas? – cuestiona un muy confundido Leonardo

- ¿De dónde conoces al capitán? – le pregunto en respuesta

Leo se extraña aún más, se queda mirándome unos minutos, hasta que al parecer los engranes de su cabeza hacen ‘click’ suelta una sonora carcajada que sólo logra hacerme enojar mas. Muy tranquilo se sienta en uno de los sillones tratando de contener la risa.

- Así que de eso se trata todo esto. ¿De dónde piensas tú que lo conozco Tati? - inquiere en tono divertido.

- No me respondas con una pregunta Leonardo!!! – Agrego molesta – has el favor de responderme, ¿por qué parecen tan cercanos ese hombre y tú? ¿Cuántas veces has hecho este crucero? ¿Esta habitación es la misma en la que te has quedado antes y sabrá Dios con cuantas mujeres? - escupo cada pregunta mientras que mi rabia va en aumento.

Mi querido esposo se levanta de su asiento, se acerca al mini bar, saca unas botellas de agua me ofrece una, niego con la cabeza. Destapa la suya lenta y pausadamente la bebe hasta que no queda ni una gota.

- ¿No piensas decirme nada? – Su silencio y calma me desesperan- ¿no pensaste lo importante que es esto para mi? quería…quería- y ya está, de nuevo mis lagrimas no me dejan decir una palabra más.

Salgo a la terraza, siento que el calor y la humedad me ahogan, respiro una y otra vez, ¿Por qué debemos comenzar así? Sé que soy muy desconfiada, no de él sino de mi misma, me da terror no ser suficiente para él, si nos amamos, pero en la cama…cierro los ojos, por más que trato de no recordar, las palabras de Kathleen las tengo clavadas como un puñal.

Escucho que abren la puerta, Leo se acerca cuidadosamente, se detiene detrás de mí, muy cerca casi rozándome pero sin tocarme, sabe que estoy furiosa. Siento su respiración, sé que esta pensando bien que palabras usar.

- ¿Tatiana, porque desconfías así de mi? – pregunta herido por mi actitud- ¿crees que esto no es un momento especial para mi también?...no puedo cambiar mi pasado ni con quien estuve, le doy gracias al cielo que en tu vida solo exista yo, porque no sabría soportarlo.

Me volteo para quedar de frente, intento hablar pero Leo me lo impide.

- ¿Podrías darme el beneficio de la duda antes de actuar de esta manera? – pide con voz calmada - no quiero hablar de eso, sabes que no me gusta pero te lo voy a aclarar…estas al tanto que antes que llegaras a mi vida salía con muchas mujeres, pero sólo era para tener sexo, una comida, salir a bailar y ya. Nunca, escucha bien nunca viajé con ninguna de ellas, ni siquiera fuera de la ciudad, no quería ningún compromiso con nadie.

- Tengo miedo - confieso

-¿Miedo? – pregunta  Leo desconcertado – ¿de mí?

- ¡NOOO! – exclamo de inmediato, su semblante cambia y escucho como suelta su respiración – por favor mi vida de ti nunca, has sido maravilloso en todo…es de…de mi…de no ser…- Dios cuanto me cuesta explicarle- me da miedo que te aburras de mí en la cama, me dejes o peor aún, que te busques a otra.

- ¿Otra vez con eso, nena?  - expresa mientras se acerca y me toma de las manos - Ya te lo dije, te lo repito eres a quien quiero a mi lado, en mi cama. Es a ti a quien deseo ver antes de dormir y al despertarme ¿por qué te cuesta tanto creerlo? – cuestiona 

 - Ella..- respondo cerrando los ojos

- No se lo permitas Tati- expone sabiendo a quien me refiero- eso es lo que quiere, sabe que solo tu podrías alejarme de ti, no dejes que lo haga.

- Perdóname, ¡Perdóname! He sido una tonta, ¿cómo pude arruinar el día con mis estúpidas inseguridades? – lo abrazo fuertemente – te Amo Leo no quiero perderte, no lo soportaría.

- ¡No hay nada que perdonar, princesa! – me toma la cara entre sus manos para mirarme a los ojos- te Amo Tati y eso nunca ocurrirá – afirma

Me da un beso, haciéndome olvidar de momento el mal rato que antes nos hice pasar, porque fue mí culpa, mis dudas, miedos e incertidumbres las que nos pusieron allí. Con cada beso, cada caricia siento su amor, su entrega. Este hombre me adora de la misma manera que yo lo hago. Separa sus labios de los míos, quedándonos juntos, rodeándome con sus brazos, admirando el hermoso paisaje que nos brinda la terraza de la habitación.

- El capitán es amigo de la familia, de mi abuelo específicamente- explica aguantando la risa

- ¿Te parece gracioso? – intento sonar molesta

- La verdad si nena, te ves muy linda celosa y enojada – expresa divertido- quizás deba hacer…

- ¡Leonardo Arturo D’Lucca Stone ni se te ocurra! – lo regaño adivinando sus intenciones – ¡No me vas a poner celosa por gusto!!!

- Lo dicho, te ves hermosa - dice soltando una sonora carcajada

- ¡Eres imposible!

Estamos un rato más en la terraza, charlando, Leo me contó que su abuelo y el Capitán Nicolás Meyers fueron vecinos además que estudiaron juntos hasta que cada uno se fue a distintas universidades, pero que siempre mantuvieron contacto. Que nos invitó a su mesa para la cena.

Salimos a dar un paseo para conocer el barco, si que es inmenso. Piscina, bar, gym, librería, restaurantes, spa, teatro. Sin bajar de aquí hay mucho que hacer eso seguro.



Seguimos conociendo un poco más, esta casi  lleno, las personas siguen abordando. Leo me pregunta si quiero subir así descanso y tengo tiempo suficiente de arreglarme para esta noche, puedo usar los servicios de una estilista que esta a bordo o ir a la peluquería, pero que es una cena formal. Preocupada le pregunto por la ropa.

- Todo esta listo, no te preocupes por eso. Hay unas prendas que de seguro te quedaran hermosas, accesorios, zapatos…todo. Sólo debes escoger que quieres usar hoy y ya.

Optamos por dar una última vuelta, para luego subir, no quiero andar con apuros más tarde.

Al entrar a la habitación veo que hay un arreglo de frutas y chocolate en forma de corazón, al lado una botella de vino blanco junto con un par de copas. Me giro para mirar a mi esposo, que esta con una picara sonrisa.




- Con razón, tanta insistencia no era para que yo tuviera tiempo de alistarme, sino por eso – indico señalando la mesa

- Por las dos cosas- revela acercándose a mi – quiero probar esas fresas de tu boca, saborear ese vino de tu cuerpo – me sujeta de la cintura y me pega a él – no hay nada que desee más en este momento que tocar tu piel, sentir como te estremeces con mis caricias, estar dentro de ti hasta perder el sentido…muero por hacerte el amor nena.

- ¿Qué esperas? – Digo con la voz entrecortada por la excitación – bésame, bésame y hazme tuya.

Leo gruñe por mi proposición, roza mis labios con su lengua para luego introducirla en mi boca, me saborea, nos saboreamos, nuestras manos recorren nuestros cuerpos que arden por la pasión del momento. Sin perder tiempo nos despojamos de la ropa, ni un instante rompemos el contacto, el espacio se llena de gemidos, susurros, el sonido de nuestras respiraciones rebota en cada rincón. Nos posamos en un sillón puesto que está más cerca que la cama. Leonardo me besa de pies a cabeza, yo solo me estremezco en sus manos tal como lo quería. Se hunde en mi interior, siento como llena cada centímetro de mí, me hace suya de esa manera tan especial, única.

- No creo pueda aguantar mas – balbuceo, no logro articular nada más

- Déjate llevar- responde Leo con un gruñido

Y con estas palabras toco las estrellas, seguido por mi amado esposo que pronuncia mi nombre cuando alcanza su liberación. Estamos exhaustos pero felices, con un ágil movimiento, cambiamos de posición y ahora estoy sobre Leo quien me acaricia la espalda, mientras conversamos un poco más.

No se cuando, pero me dormí en los brazos de mi amor, Mi Único Amor. Abro los ojos, me doy cuenta que estoy en la cama, una fina sabana cubre mi desnudez, mi maravilloso hombre descansa a mi lado. Trato de moverme, cuando siento que una mano me tiene presa por la cintura 

- ¿A dónde crees que vas? – pregunta con su voz aún mas ronca por el sueño.

- Quiero saber que hora es - le informo, fracasando cuando intento levantarme

- ¿Para qué? – cuestiona con los ojos cerrados, acercándome más a su cuerpo.

- Tenemos una cena, quiero prepararme con tiempo amor -

Se gira sin soltar su agarre en mi, saca el reloj de la mesa de noche, mira la hora, se sienta de un brinco.

- ¡Diablos! – Exclama – mejor ve a arreglarte, quedan poco de dos horas – me da un beso y se levanta.

- Todavía es temprano – lo tranquilizo – sabes que no me toma demasiado tiempo estar lista.

Él va directo al baño, oigo el agua correr, así que voy al vestidor a escoger mi atuendo. Me sorprendo al ver nuestras cosas desempacadas, todo súper bien arreglado. Reviso entre la ropa, hasta que encuentro un hermoso vestido verde claro, estilo griego, creo que ira muy bien para esta primera noche. Busco accesorio y zapatos a juego. Listo.

Salgo para irme a la ducha cuando me percato que las frutas y el vino ni los tocamos.

- ¡Ya habrá tiempo cuando volvamos! – propone mi amado que está  saliendo del baño completamente desnudo con una toalla en el cuello.

Me quedo embobada deleitándome con el hermoso hombre parado delante de mí.

-  ¿Tati? – me llama frunciendo el ceño

- Disculpa, me entretuve con el maravilloso paisaje – digo mirándolo de arriba a abajo  

- Me alegra que te guste lo que ves – se acerca a mi – pero si queremos ir a esa cena mejor ve a arreglarte – me da un pequeño azote en el trasero.

- Pues si no quieres que me distraiga no salgas así- lo señalo mientras voy en dirección al baño

Me doy una ducha, me seco el cabello, me visto y maquillo, en todo este rato ni se en donde ha estado Leo. Supongo que en la otra estancia, allí hay una TV quizás esta distraído mirándola, sólo espero este listo. Me doy una última mirada al espejo antes de salir.




Abro la puerta, me sorprendo cuando cruzo el umbral y me encuentro a mi marido parado con un traje gris oscuro, camisa negra, corbata blanca, barba tipo descuidada. Esta con una mano en su bolsillo. ¡Dios se ve tan sexi!



-  ¡Estas Hermosa! – Pronuncia acercándose a mi – soy un hombre afortunado, seré la envidia de  todos en el barco.

- Pues tú  no te estas nada mal,  ¡luces sexi! – le indico acercándome a él.

Me da un casto beso, galante me ofrece su brazo y me guía a la salida. 

- La noche apenas comienza….y tengo muchos planes para nosotros – susurra en mi oído.
   
              




“El que da, no debe volver a acordarse; pero el que recibe nunca debe olvidar.”
(Proverbio Hebreo)

Por eso nunca olvido Susana, Gracias Gracias Gracias…


Mis palabras de agradecimiento también para aquellos que toman un poco de su tiempo para leer y dejar sus comentarios.


Nos vemos el próximo miércoles...besitos








10 comentarios:

  1. Ay tan lindo mi Leo de voz ronquita. Pobre Tati, más que celos su problema es la inseguridad, cuando sale al balcón hasta yo me sentí mal  no es fácil lidiar con esos problemas. Leonardo Arturo va a tener que ser muy paciente y darle su lugar en todo momento.
    Ahora, la pregunta interesante es… ¿Por qué no nos invitan a nosotras para irnos de paseo? Diles que yo no como mucho y puedo dormir en cualquier parte.

    Besos Zhayda, esto va agarrando color y me gusta mucho! <3 y sabes que no tienes nada que agradecer, es un gusto para mi :*

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    1. Jajajaa lo mismo me pregunto yo SU, podemos ayudarles a cargar las maletas ¿verdad?
      Tienes razón, esta agarrando color nena, en el prox capi aparece una nueva cara....¿quien sera? ¿la vamos a querer o se hará odiar? ....

      Besitos

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  2. muy bueno pero las inseguridades de tati en algun momento van a traer problemasmuy buen capitulo

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    1. Hola Rosa, pues si las inseguridades nunca son buenas....pero así es Tati muy introvertida, y el pasado del Sr. D´Lucca no es que ayude mucho no...

      Besitos

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  3. Pobre Tati, despues de todo el veneno que escupió vivora esa, pobre, ahora se siente mas insegura :/

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    1. Pues si Kriz, esa mujer vio el punto débil de Tatiana, y como buena arpía supo donde apuntar y disparar su veneno...
      Besitos :)

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  4. BUENAS NOCHES MI NIÑA, precioso capítulo después de una boda de ensueño viene la luna de miel ,que suerte tiene en un yate , que mas se puede pedir

    no hay duda que se quieren pero su antigua vida de mujeriego no la va poner fácil las cosas , añ contrario las inseguridades salen y con mas razón desde que la víbora de esa mujer ha conseguido que crezcan mas inseguridades


    felicidades
    i

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    1. Rosario gracias por tus bellas palabras, me animan a seguir adelante!
      El amor no es el problema que hay entre ellos, pero de seguro lucharan para tener 1 final feliz...¿lo Lograran? solo el tiempo lo dirá...

      Besitos nena.... :)

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  5. Leo ea un amor, estan hermoso.
    Bonito capitulo como siempre,me
    gusta.
    Saludos :D





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    1. Lore que te puedo decir...también me encanta Leo jajaja ( que lo sepa Tati)
      Me alegra mucho que te haya gustado...un beso y gracias por pasarte por acá ;)

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